dimecres, 14 de juliol de 2021

EL FUTBOL: La pelota como bandera

 

Aquest estiu, tan ple de futbol i de Covid, ha fet anar de corcoll a milers d’amants del futbol, He de reconèixer que anys enrere jo era un d’ells, però ara he fet apostasia d’aquesta religió futbolística. No he vist cap partit, ni dels equips europeus ni dels sud-americans. He anat perdent la fe sense remordiment de cap mena, tot i que comprenc molt bé els que encara creuen en aquesta mena d’espectacle-negoci-mentida en què s’ha convertit.

He recopilat un bonic text de l’ EDUARDO GALEANO que va publicar ja fa anys en un llibre titulat “El fútbol a sol y sombra”. Us l’ofereixo per si no el coneixeu i el voleu llegir.


LA PELOTA COMO BANDERA

En el verano de 1916, en plena guerra mundial, un capitán inglés se lanzó al asalto pateando una pelota. El capitán Nevill saltó del parapeto que lo protegía, y corriendo tras la pelota encabezó el asalto contra las trincheras alemanas. Su regimiento, que vacilaba, lo siguió. El capitán murió de un cañonazo, pero Inglaterra conquistó aquella tierra de nadie y pudo celebrar la batalla como la primera victoria del fútbol inglés en el frente de guerra.

Muchos años después, ya en los fines del siglo, el dueño del club Milan ganó las elecciones italianas con una consigna, Forza Italia!, que provenía de las tribunas de los estadios. Silvio Berlusconi prometió que salvaría a Italia como había salvado al Milan, el superequipo campeón de todo, y los electores olvidaron que algunas de sus empresas estaban a la orilla de la ruina.

El fútbol y la patria están siempre atados; y con frecuencia los políticos y los dictadores especulan con esos vínculos de identidad. La escuadra italiana ganó los mundiales del ’34 y del ’38 en nombre de la patria y de Mussolini, y sus jugadores empezaban y terminaban cada partido vivando a Italia y saludando al público con la palma de la mano extendida.

También para los nazis, el fútbol era una cuestión de Estado. Un monumento recuerda, en Ucrania, a los jugadores del Dínamo de Kiev de 1942. En plena ocupación alemana, ellos cometieron la locura de derrotar a una selección de Hitler en el estadio local. Le habían advertido:

Si ganan mueren.

Entraron resignados a perder, temblando de miedo y de hambre, pero no pudieron aguantarse las ganas de ser dignos. Los once fueron fusilados con las camisetas puestas, en lo alto de un barranco, cuando terminó el partido.

Fútbol y patria, fútbol y pueblo: en 1934, mientras Bolivia y Paraguay se aniquilaban mutuamente en la guerra del Chaco, disputando un desierto pedazo de mapa, la Cruz Roja paraguaya formó un equipo de fútbol, que jugó en varias ciudades de Argentina y Uruguay y juntó bastante dinero para atender a los heridos de ambos bandos en el campo de batalla.

Tres años después, durante la guerra de España, dos equipos peregrinos fueron símbolos de la resistencia democrática. Mientras el general Franco, del brazo de Hitler y Mussolini, bombardeaba a la república española, una selección vasca recorría Europa y el club Barcelona disputaba partidos en Estados Unidos y en México. El gobierno vasco envió al equipo Euzkadi a Francia y a otros países con la misión de hacer propaganda y recaudar fondos para la defensa. Simultáneamente, el club Barcelona se embarcó hacia América. Corría el año 1937, y ya el presidente del club Barcelona había caído bajo las balas franquistas. Ambos equipos encarnaron, en los campos de fútbol y también fuera de ellos, a la democracia acosada.

Sólo cuatro jugadores catalanes regresaron a España durante la guerra. De los vascos, apenas uno. Cuando la República fue vencida, la FIFA declaró en rebeldía a los jugadores exiliados, y los amenazó con la inhabilitación definitiva, pero unos cuantos consiguieron incorporarse al fútbol latinoamericano. Con varios vascos se formó, en México, el club España, que resultó imbatible en sus primeros tiempos. El delantero del equipo Euzkadi, Isidro Lángara, debutó en el fútbol argentino en 1939. En el primer partido metió cuatro goles. Fue en el club San Lorenzo, donde también brilló Angel Zubieta, que había jugado en la línea media de Euzkadi. Después, en México, Lángara encabezó la tabla de goleadores de 1945 en el campeonato local.

El club modelo de la España de Franco, el Real Madrid, reinó en el mundo entre 1956 y 1960. Este equipo deslumbrante ganó al hilo cuatro copas de la Liga española, cinco copas de Europa y una intercontinental. El Real Madrid andaba por todas partes y siempre dejaba a la gente con la boca abierta. La dictadura de Franco había encontrado una insuperable embajada ambulante. Los goles que la radio transmitía eran clarinadas de triunfo más eficaces que el himno Cara al sol. En 1959, uno de los jefes del régimen, José Solís, pronunció un discurso de gratitud ante los jugadores, «porque gente que antes nos odiaba, ahora nos comprende gracias a vosotros». Como el Cid Campeador, el Real Madrid reunía la virtudes de la Raza, aunque su famosa línea de ataque se parecía más bien a la Legión Extranjera. En ella brillaba un francés, Kopa, dos argentinos, Di Stéfano y Rial, el uruguayo Santamaría y el húngaro Puskas.

A Ferenk Puskas lo llamaban Cañoncito Pum, por las virtudes demoledoras de su pierna izquierda, que también sabía ser un guante. Otros húngaros, Ladislao Kubala, Zoltan Czibor y Sandor Kocsis, se lucían en el club Barcelona en esos años. En 1954 se colocó la primera piedra del Camp Nou, el gran estadio que nació de Kubala: el gentío que iba a verlo jugar, pases al milímetro, remates mortíferos, no cabía en el estadio anterior. Czibor, mientras tanto, sacaba chispas de los zapatos. El otro húngaro del Barcelona, Kocsis, era un gran cabeceador. Cabeza de oro, lo llamaban, y un mar de pañuelos celebraba sus goles. Dicen que Kocsis fue la mejor cabeza de Europa, después de Churchill.

En 1950, Kubala había integrado un equipo húngaro en el exilio, lo que le valió una suspensión de dos años, decretada por la FIFA. Después, la FIFA sancionó con más de un año de suspensión a Puskas, Czibor, Kocsis y otros húngaros que habían jugado en otro equipo en el exilio desde fines de 1956, cuando la invasión soviética aplastó la resurrección popular.

En 1958, en plena guerra de la independencia, Argelia formó una selección de fútbol que por primera vez vistió los colores patrios. Integraban su plantel Makhloufi, Ben Tifour y otros argelinos que jugaban profesionalmente en el fútbol francés.

Bloqueada por la potencia colonial, Argelia sólo consiguió jugar con Marruecos, país que por semejante pecado fue desafiliado de la FIFA durante algunos años, y además disputó unos pocos partidos sin trascendencia, organizados por los sindicatos deportivos de ciertos países árabes y del este de Europa. La FIFA cerró todas las puertas a la selección argelina y el fútbol francés castigó a esos jugadores decretando su muerte civil. Presos por contrato, ellos nunca más podrían volver a la actividad profesional.

Pero después Argelia conquistó la independencia, el fútbol francés no tuvo más remedio que volver a llamar a los jugadores que sus tribunas añoraban.

dijous, 24 de juny de 2021

ELS IND(s)ULTS

 

No són indults, són insults. Aquesta astracanada que ens hregalat el govern del PSOE aquesta setmana faria riure, si no fes pena i ràbia, molta ràbia. Vaja, un autèntic sainet que va començar protagonitzanPedro Sánchez al teatre del Liceu i posteriorment va acabar un govern del PSOE, perfecte teatralitzador i manipulador de la realitat, com ja ens té acostumats.

Ens volen posar dins del seu motlle de «españoles de bien». Com volen que siguem espanyols amb aquest vergonyós espectacle i teatre tan dolent que ens ofereixen? No se n’adonen que tot el que fan, diuen i ofereixen és un insult a la intel·ligència dels que es consideren mitjanament intel·ligents. Sí, aquests indults (necessaris, però gens suficients) són un insult. Com diu el professor Alfons Duran«el govern que presideix el senyor Sánchez s’afanya a concedir-los, enfront de l’alta probabilitat que en un termini no molt llunyà els tribunals de justícia europeus ratifiquin el que diferents institucions internacionals estan manifestant des de fa temps: tant el procés als independentistes com les sentències consegüents dictades pel Tribunal Suprem constitueixen una gran farsa que situa l’Estat espanyol com un Estat “rogue”, és a dir un Estat al marge del dret internacional, autoritari i no respectuós amb les mínimes llibertats».

Acceptar sense més ni més aquests indults (més aviat llibertats condicionals) tan estranys que s’han inventat seria un gran error per aquells catalans que esperen alguna cosa més de la política. No podem acceptar ni interioritzar de cap manera el missatge que ens volen donar: que ells són molt magnànims i generosos deixant anar uns facinerosos, que pretenien trencar la “unitat d’Espanya” (un oxímoron) i que, tot i que no han acabat d’expressar el mínim penediment pel crim comès, ara cal perdonar el pecador per tornar a restaurar (un altre invent) la “convivència” tan desitjada en la societat catalana. Tot condicionat, això sí, a la bondat que facin.

No ho podem acceptar i hem de denunciar clarament que els que han de demanar perdó són els que van manar apallissar tot un poble que havia anat a votar dignament i uns tribunals que manipulen les lleis de forma aberrant. Em desconcerta molt que encara hi hagi tantes persones i tants mitjans de comunicació que no vegin totes les irregularitats comeses i tanta mala fe.

I passant a un altre tema. Em desconcerta també molt que, ara que sembla que estem sortint a poc a poc d’una llarga etapa de crisi deguda a la pandèmia gràcies a l’esforç, dedicació i sacrifici de molta gent que ho ha donat tot per solucionar el greu problema en què la humanitat es troba, sembla que no hàgim après gaire la lliçó.

Per començar, nhauríem d’oblidar que aquesta sortida passa només en una petita part de la humanitat i que la gran majoria de persones, com sempre, estan ben lluny de les solucions vingudes en forma de vacunes i diners. A moltes d’aquestes persones no els arribaran mai aquestes solucions o, si els arriben, serà molt tard. També com sempre, desgraciadament.

Sento desconcert i consternació en veure que molts cauen en els mateixos errors de sempre. Les autoritats, amb més o menys encert, ens han intentat organitzar la vida i ara començarem una nova etapa en què haurem de començar a ser responsables dels nostres actes i organitzar-nos-la nosaltres mateixos d’una altra manera. Serem capaços de canviar de paradigma, de manera de pensar i de fer, després que la vida ens ha donat prou motius per adonar-nos que «el rei va despullat» i que la nostra societat està molt desequilibrada en un munt d’aspectes? En un moment en què el Planeta està greument malalt (en bona part per culpa nostra); en què milions de persones sofreixen i moren a causa de l’avarícia, la injustícia, la pobresa, la violència, el fanatisme, la ignorància i l’estupidesa humana ens entretenim i perdem el temps en les mateixes minúcies de sempre i demostrant que seguim sent els irresponsables de sempre.

dilluns, 24 de maig de 2021

DECEBUT

 

Escric això després que ahir Pere Aragonès fos investit com a 132è president de la Generalitat de Catalunya amb els vots afirmatius d’Esquerra Republicana, de Junts per Catalunya i de la CUP. En total, 74 vots a favor, una majoria que no s’assolia d’ençà de la investidura del president Pasqual Maragall, l’any 2003, que també en va rebre 74.

També escric això mentre estic llegint dos llibres interessants, fàcils de llegir, però força difícils de digerir: «M’explico: De la investidura a l’exili (2016-2017)» «La lluita a l’exili (2018-2020)» (Editorial La Campana) de Carles Puigdemont, 130è president de la Generalitat de Catalunya.

En un moment com aquest i després d’aquests anys tan durs en tots els sentits, sembla que la majoria de catalans independentistes hauríem d’estar desbordants d’alegria (o, almenys, contents i satisfets). He de confessar, però, que poques vegades m’he sentit tan decebut i desenganyat. El diccionari diu que desenganyar-se significa sortir de l’engany en què està algú. I això és el que he anat descobrint cada cop més en aquests darrers temps –pobre il·lús de mi- el que és en realitat la política. Suposo que als que s’hi han remenat des de joves i han pogut viure-la des de dins no els haurà sobtat tant això que hem hagut de sofrir els catalans. Digueu-me ingenu, innocent, càndid o utòpic, però jo no em podia imaginar mai que fos una cosa tan fosca, tan bruta i amb tants interessos creats.

Tot llegint aquests llibres als quals feia referència, me n’he anat adonant encara més, i és exactament per aquest motiu que encara tinc més raons per sentir-me decebutEl president Puigdemont diu que escriu els llibres «en defensa pròpia i de tots els que creiem en el procés»«És un llibre vital, com ho ha estat aquest període per a moltes persones. Molta, moltíssima gent, hem viscut, i vivim, un projecte vital». I acaba el pròleg dient: «Finalment, aquestes pàgines que llegireu, si teniu la bondat de fer-ho, demanen una mica d’indulgència i de generositat, perquè, malgrat l’honestedat i el sacrifici inqüestionable de tots plegats, en alguns dels passatges d’aquesta història no quedem bé. Jo tampoc, és clar».

Aquí n’hi ha pocs que queden bé i per això la decepció es fa encara més evident perquè no s’han acomplert les expectatives que teníem posades en unes persones i uns fets concrets. La decepció té dues cares: una té a veure amb la percepció de la realitat que cada un de nosaltres fem. Si percebem la realitat des de la fantasia o l’ideal que hem construït és molt possible que en sortim decebuts. Això, podríem dir que és culpa nostra. Però l’altra cara -que no seria culpa nostra-, és la que ens poden produir els enganys, quan algú no fa el que diu, o quan no compleix amb el pactat.

A través de la lectura dels dos llibres del president Puigdemont, hom s’adona del millor i del pitjor de les persones: com en són de corrents en la política les traïcions, la falta de paraula d’alguns, les falsedats, la falta d’humanitat, pensar només en els interessos del mateix partit i no tant en els de la majoria, en la por i la covardia… Però, per sort, també s’hi poden veure persones honestes, generoses, valentes, sacrificades… Exactament com la mateixa vida, de la qual la política n’és el reflex.

Entrem en una nova etapa. Tant de bo no en sortim altre cop tan decebuts tots plegats i n’hàgim après alguna cosa d’aquests anys tan vergonyosos i tan foscos!

dijous, 6 de maig de 2021

EUTANÀSIA (2)

 Dèiem en l’apunt anterior que en el seu llibre «Una mort feliç», Hans Küng reitera i fonamenta el dret a l’eutanàsia: “M’agradaria morir conscient i acomiadar-me digne i humanament dels meus éssers estimats. Morir feliç per a mi significa una mort sense nostàlgia, ni dolor pel comiat, sinó una mort amb una completa conformitat, una profundíssima satisfacció i pau interior”.

Küng –com em sembla que qualsevol persona-, vol morir amb la dignitat que ha viscut, sent plenament un ésser humà i sense veure’s reduït a una existència vegetativa. Si tots tenim una responsabilitat sobre la nostra vida, per què hi hem de renunciar en l’etapa final?. És la pregunta que es fa ell i que en algun moment potser ens hem fet nosaltres, més ara que en la consideració del principi i de la fi de la vida humana s’està produint un canvi de paradigma sota el signe de l’autonomia personal. Una opció per l’eutanàsia no requereix apel·lar a la dimensió religiosa de l’ésser humà, reconeix Küng, que aporta, a més, com a argument a favor la seva fe religiosa: la convicció que no acaba en el no-res, sinó que va cap a una última realitat, cap a la realitat més profunda on trobarà una nova vida. El teòleg suís dóna un sí fonamentat a la vida eterna a conseqüència de la seva fe en Déu eternament viu i com confiança racional en ell.

Una “bona vida” bé mereix una “bona mort” (això vol dir etimològicament “eu-tanasia”). La “humanitat viscuda” amb plena consciència per Hans Küng també mereix “una mort feliç”. Per a ell, el seguiment de Jesús i eutanàsia no s’exclouen. La missió de les persones cristianes i de les Esglésies és lluitar contra la pobresa, la fam, el patiment, les injustícies socials, la malaltia, la mort. L’obra acaba amb una referència elogiosa al llibre «L’eutanàsia, una opció cristiana»del filòsof espanyol Antonio Monclús (GEU, Granada, 2010) que, a través d’un ampli recorregut per la història de l’Església cristiana, demostra l’existència de diferents formes d’eutanàsia, sancionades fins i tot amb l’aurèola de la santedat, i ofereix nombrosos exemples de “bona mort”, d’autèntica “conducta eutanàsica”, des dels màrtirs, les croades o les guerres de religió fins a l’aplicació de principis com la guerra justa o la pena de mort.

El llibre de Küng és considerat per l’autor com un post-scriptum respecte a les seves obres anteriors per dues raons: perquè es tracta del “tancament” de totes elles i, a més, per l’especial circumstància en què s’ha desenvolupat la seva redacció, internat en un hospital i amb greus malalties que el van mantenir a les portes de la mort. Era un moment clau de la seva vida, l’agost de 2014, quan va creure que havia arribat el seu moment final davant la greu progressió de la malaltia de Parkinson que patia. En aquesta crucial circumstància, Hans Küng va acceptar un tractament terapèutic intensiu que li va permetre recuperar el control de la seva vida. Una decisió que li va manifestar a posteriori la paradoxa en què potser havia incorregut, “deixant passar el seu moment”. Aquesta circumstància personal el va empènyer d’aquesta manera a plantejar-se, en converses amb el seu editor Piper Verlag, si era pertinent la publicació del llibre, conscient que com a autor “havia fallat deixant passar el moment”. L’editor li va respondre que el text calia publicar-lo perquè en ell s’expressava un ideal i, com se sap, “l’ideal no és d’aquest món”. Un argument semblant és el que havia escrit un jesuïta, malalt desnonat, Manuel Sanz Burata, ingressat al Centre que la Companyia de Jesús té a Sant Cugat deVallès (Barcelona), on va morir el 1995.

Per acabar, cal dir que és significatiu, per als que defensen la derogació de l’article 143 del Codi penal i la legalització de l’eutanàsia, que un teòleg catòlic del prestigi de Hans Küng defensi i justifiqui aquest dret a l’eutanàsia i al suïcidi assistit. Ell es dirigeix sobretot als cristians i catòlics sabent que els que ell anomena “funcionaris de l’Església” seguiran negant aquest nou dret en nom de Déu. Però cal destacar també que, llegint amb deteniment la part dedicada a l’aspecte de quina forma d’eutanàsia és justificable, es té la impressió de les profundes coincidències entre la fonamentació ontològica d’aquest teòleg i les que es fan des de posicions laiques i fins i tot agnòstiques. El llibre és, doncs, un instrument idoni per a totes les persones que desitgin consolidar els seus arguments davant el complex problema de la fi de la vida, fins i tot en el supòsit de no tenir interès per als seus principis religiosos.

dissabte, 24 d’abril de 2021

EUTANÀSIA (1)

 

En el darrer apunt d’aquest blog parlava de persones que eren «referents» i que ens havien deixat. Un d’ells era Hans Küng, referent important, sense cap mena de dubte, en la teologia catòlica dels darrers anys. Entre les molts temes que va tractar en els seus llibres i les seves classes fou el de l’eutanàsia, un tema que la moral catòlica no ha acceptat mai de cap de les maneres. Per això crec que val a pena recollir algunes de les seves reflexions, ara que el Butlletí Oficial de l’Estat espanyol ha publicat fa ben poc la Llei Orgànica 3/2021, de 24 de març, de regulació de l’eutanàsiaque entrarà en vigor el 25 de juny de 2021, al cap de tres mesos de la publicació en el Butlletí Oficial de l’Estat. La norma legalitza, per primera vegada, l’eutanàsia activa a Espanya, la que és conseqüència directa de l’acció d’una tercera persona.

Si no vaig errat, es converteix així en el setè país del món en fer-ho, després d’Holanda, Bèlgica, Luxemburg, Canadà, Colòmbia (per mitjà de Tribunal Constitucional), Nova Zelanda, i alguns estats d’Austràlia. La nova llei introdueix la “prestació d’ajuda per morir”, que es pugui produir de dues maneres: bé mitjançant l’administració directa apacient d’una substància per part d’un professional sanitari, o bé mitjançant la prescripció o subministrament d’una substància, de manera que el pacient se la pugui autoadministrar, per causar la seva pròpia mort, el que es coneix com a suïcidi assistit, encara que la norma no esmenta aquest terme.

Per què cal recordar a Küng en aquests moments? Doncs perquè ell va reflexionar sobre el tema des de feia molts anys. Tothom va parlar en el seu moment de què deia en el tercer i últim volum de les seves memòries «Una muerte feliz» (Ed. Trotta, Madrid, 2016)«no vull seguir vivint essent com una ombra de mi mateix»Quan va complir 85 anys, afectat per un estat avançat de Parkinson, i tement perdre del tot la seva visió, Küng va considerael fet de posar-se en mans d’una clínica suïssa on practiquen suïcidis assistits. Molts cristians i cristianes es van sorprendre davant el fet que un teòleg es mostrés disposat a fer acabar la seva pròpia vida d’aquesta manera. Aquesta decisió, però, no és més que la conseqüència de les seves idees teològiques, i això no només en aquest àmbit ètic específic, sinó que, principalment, per allò que pot denominar-se com l’eix central de la seva teologia, és a dir, la llibertat i l’autonomia.

Cal dir també que el llibre no va sorgir a causa de la seva malaltia. Ja en la seva obra de l’any 1982 «¿Vida eterna?», Küng presenta una primera reflexió sobre l’eutanàsia. Allà la defineix en un sentit ampli com «totes les mesures d’ordre corporal o psíquic adreçades a alleujar la mort dels malalts (moribunds) incurables». Amb això fa referència a l’eutanàsia mèdica, és a dir, a «tota mesura mèdica aplicada a malalts incurables per evitar un dolorós final». Amb l’objectiu d’aclarir el que a ell li sembla central en la discussió ètica sobre el tema, Küng fa alguns aclariments arespecte. En primer lloc, assenyala que rebutja la pseudoeutanàsia, entesa com l’aniquilació d’una vida suposadament indigna de ser viscuda, a causa de malformacions, malalties psíquiques o físiques, o altres raons. Aquesta falsa eutanàsia no admet discussió, ja que atempta radicalment contra els drets humans. En segon lloc, Küng indica que la discussió no s’ha d’enfocar en «l’eutanàsia sense escurçament de la vida», ni tampoc en «l’eutanàsia passiva», això perquè, segons la seva opinió, no hi ha cap inconvenient legal, ètic ni mèdic davant el fet d’administrar calmants o narcòtics si es vol reduir el dolor corporal que causen les malalties terminals, ni tampoc davant la interrupció de la prolongació artificial de la vida. El que realment es presenta com a objecte de controvèrsia per Küng és «l’eutanàsia activa», és a dir, l’eutanàsia que persegueix directament l’escurçament de la vida, la mort de gràcia.

Per Küng, el dilema ètic de l’eutanàsia es transforma en un dilema teològic davant la pregunta sobre el dret de l’ésser humà de disposar de la seva vida fins a decidir la seva pròpia mort. La majoria dels teòlegs i teòlogues responen amb un no a aquesta pregunta, ja que consideren que l’ésser humà, com a creació, no està en poder de disposar lliurement sobre la seva vida en aquest àmbit. No obstant això, Küng assenyala que l’argumentació no és tan fàcil com sembla sinó summament complicada, ja que està plena de dificultats objectives:

-La vida humana és “do” de Déu, certament. Però ¿no és alhora, per voluntat de Déu, tasca de l’home?.

-La vida dl’home és “creació” de Déu, certament. Però ¿no és també, per encàrrec del creador, responsabilitat de l’home?.

-L’home ha d’aguantar fins la “fi disposada“. Però quin és el final disposat?.

-Una “devolució prematura” de la vida és un “no” humà al “sí” diví. Però, davant d’una vida trastornada física i/o psicològicament, què vol dir “prematur”?.

Cal dir també que totes les seves reflexions les feia com a teòleg, però també tenint en compte que la seva trajectòria existencial es va veure profundament afectada per la malaltia del seu germà Georg, de 22 anys, a qui en la dècada dels cinquanta li va ser detectat un tumor cerebral inoperable que va derivar en tractaments terapèutics agressius i prolongats, estades hospitalàries i quimioteràpia. Els metges el van donar finalment per desnonat. Segons paraules de Küng, «El seu estat va empitjorant cada vegada més. Un procés de mort terriblement lent, amb plena consciència de la situació. Després d’un llarg any de sofriment, es va asfixiar per acumulació d’aigua als pulmons» (pàg. 43). Aquest fet desgraciat el va fer reflexionar i preguntar-se a si mateix: ¿és aquesta la mort volguda per Déu, “disposada per Déu”? I Hans Küng es va respondre a si mateix: “Cap persona ha de tolerar tot això necessàriament fins al final, com si fos volgut per Déu”. Es tractaria d’una cosa que no resulta “agradable a Déu” ni “enviat per Déu”. “Aquesta convicció s’ha consolidat en mi amb el pas de les dècades. I amb ella, també aquesta altra convicció: no vull morir com el meu germà […], ni tampoc vull que altres persones hagin de morir així”(pàg. 42). El teòleg afegia: “Ningú ha de fer-me creure que per la voluntat de Déu hauria jo d’acceptar finalment una vida en un nivell vegetatiu i, precisament, com a cristià que sóc, tampoc vull que se’ls faci creure això a altres persones afectades”.

L’exposició d’aquesta experiència que el teòleg relata en el llibre que comentem resulta significativa per situar la seva preocupació per les condicions de les formes de morir a les societats actuals. No obstant això de la lectura del llibre no es conclou que l’objecte de la mateixa estigui justificat només pel sentiment generat amb la mort del seu germà. La reivindicació i justificació de l’eutanàsia i del suïcidi assistit que fa el seu autor en aquest i en altres escrits anteriorment està fundada en principis filosòfics, morals i teològics propis de la religió catòlica. Amb aquestes observacions Küng assenyala que no pretén donar una doctrina definitiva, almenys no en aquesta obra de 1982, sinó només plantejar uns interrogants justificats i brindar uns punts de reflexió que puguin atenuar una mica el to de la discussió. Sosté que el seu objectiu és treure de la zona de tabús teològics la discussió sobre l’eutanàsia.

I, com que el tema dóna per molt, penso seguir recollint reflexions seves en pròxims apunts perquè crec que ens poden ser útils.